#2 Todos Pueden Ganar

Las reformas tienen fama de generar tensión.
Los presupuestos se amplían. Los plazos se alargan. Las decisiones se acumulan.

Es fácil caer en una mentalidad en la que cada ganancia para una parte se percibe como una pérdida para otra.
Hemos comprobado que esto rara vez conduce a un buen resultado.

Los mejores proyectos en los que hemos participado son aquellos en los que todos intentan que funcione — para todos, no solo para sí mismos.

El cliente se siente escuchado.
El contratista se siente respetado.
Los proveedores se sienten valorados.

El resultado es mejor gracias a ello.

Suena sencillo, pero no siempre es lo habitual.

Una reforma funciona mejor cuando no se trata como algo que hay que ganar, sino como algo que hay que hacer bien, juntos.

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#3 Hay una Razón por la que los Artesanos Locales Siguen Existiendo

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#1 Son las Personas, No la Empresa